Green Tv

Cada año hay menos árboles

Predominó en las culturas ancestrales y las convertía casi en un mundo encantado. Su entorno era y debería ser un lugar de pertenencia, de correspondencia. Les llamaron árboles y se ubican junto al ser humano desde el principio de nuestra historia, por lo que sus beneficios son conocidos y aprovechados desde hace miles de años, aunque no por eso, olvidados también.
Hoy se celebra el Día Mundial del Árbol, porque son extremadamente importantes para todo ser vivo en el planeta. Este día se conmemora desde 1969, cuando se decidió, durante un Congreso Forestal Mundial efectuado en Roma, Italia.
Este día, como muchos tema ambientales, es un recordatorio de la importancia de proteger las superficies arboladas.
En tanto, académicos de la Universidad Autónoma de Chapingo lamentan que en esta ciudad no se respete a los árboles, no se sigan los lineamientos de la norma de poda, lo que da pie a que nuestros árboles mueran con facilidad.
Daniel Rivas Torres, arborista certificado, aseguró en entrevista que las autoridades de la Secretaria de Medio Ambiente capitalina no reconocen ni conocen el trabajo de los ingenieros arboristas, que en mucho ayudaría en el cuidado de nuestros majestuosos árboles, pero también de las pocas áreas verdes que tenemos.
Oficialmente la superficie total actual en nuestra ciudad capital es de 149 mil hectáreas, de la cual 42 por ciento es área urbana y 57 por ciento es denominado suelo de conservación.
En otros continentes como África, los árboles son vistos como sagrados, en México todavía no, aunque en algunos pueblos de Veracruz y Puebla las familias se reúnen a la sombra de éstos para venerarlos y respetarlos.
El Día Internacional del Árbol es precisamente un motivo para hacer conciencia, y puede ser la excusa para reflexionar cómo la vida moderna nos ha llevado a olvidarnos de que sólo somos parte de un ecosistema mayor, a recuperar esa unión sagrada con todos los seres de la naturaleza y a tener una conducta más respetuosa con nuestro entorno.

La madera sigue siendo el foco de atracción para decenas de talamontes que viven de esa actividad ilícita en los bosques de México.
Hace menos de 15 dias la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), aseguró dos mil 47 metros cúbicos de madera de pino y encino, valuada en el mercado en tres millones y medio de pesos, durante operativos de inspección en tres aserraderos en el municipio de Arteaga, Michoacán. La madera equivale a mil 478 árboles, es decir; más de 11 hectáreas de bosque taladas.
En atención a denuncias de pobladores de la región, Profepa constató que ninguno de los centros de almacenamiento y transformación de materias primas forestales visitados, contaba con la documentación debida.
Para el hombre, el árbol tiene un importante valor económico, ya que de él obtiene distintos materiales comercializables. La madera se utiliza como tablas para la construcción; su pulpa permite la confección de una gran diversidad de papeles; además proporciona el corcho, las resinas y el látex -líquido segregado por algunos árboles, como el del caucho-, las gomas, los barnices, el tanino y la cola, un conocido pegamento.

El árbol tiene un importante valor la economía, ya que de él se obtienen distintos materiales comercializables, como la madera; su pulpa permite la confección de una gran diversidad de papeles; además, proporciona el corcho, las resinas y el látex -líquido segregado por algunos árboles, como el del caucho-, las gomas, los barnices, el tanino y la cola.
A todo lo anterior, hay que sumar la importancia de los árboles frutales, cuyo cultivo se inició la primera vez que se plantaron semillas deliberadamente. Desde entonces, se han mejorado las calidades y creado nuevas variedades. Por ejemplo, de la manzana, que en su forma silvestre es pequeña y amarga, el hombre ha creado más de mil variedades, mucho más grandes y dulces.

Un solo árbol mantiene a numerosas especies animales, como insectos, arácnidos, miriápodos, así como aves, reptiles y mamíferos, que encuentran en él su alimento y refugio. Sobre su corteza crecen hongos, líquenes y plantas parásitas. Entre las raíces abundan las larvas de los insectos, gusanos que viven en el subsuelo, los ácaros y los roedores.
BPG