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Bacterias come-petróleo, solución contra los derrames

Investigadores del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) efectúan estudios metagenómicos, en el Golfo de México, para identificar las bacterias que degradan los hidrocarburos.
El proyecto, que dirige la investigadora Liliana Pardo López, busca ofrecer herramientas que permitan crear planes de contingencia y actividades de mitigación en caso de ocurrir derrames de hidrocarburos en el Golfo de México.
El estudio forma parte del Consorcio de Investigación del Golfo de México (Cigom) que se integra por cerca de 200 investigadores del país procedentes de distintas instituciones mexicanas.
Los científicos del Cigom analizan y caracterizan las comunidades microbianas con técnicas metagenómicas, las cuales sirven para generar una línea base de biodiversidad y abundancia de las bacterias degradadoras de los hidrocarburos.
Pardo López explicó que la investigación ayudaría a combatir los desastres derivados por vía natural o por la explotación humana del petróleo.
La investigadora refirió que luego del derrame petrolero en 2010 en Luisiana, Misisipi y Alabama, en Estados Unidos, estudios identificaron bacterias que impidieron la expansión del crudo más allá de la zona afectada.
Por ello, los especialistas obtienen muestras de agua de diferentes profundidades y sedimentos marinos del golfo para detectar los genomas completos de las bacterias que habitan en esos ambientes y se logre identificar los genes y enzimas que degradan el crudo.
La metagenómica permite extraer el genoma de microorganismos que viven en el agua o sedimentos cerca de las plataformas de extracción de petróleo y ayuda a conocer la diversidad microbiana del ambiente.
“Sabemos que las comunidades bacterianas no son las mismas en la superficie donde hay más luz y captan mayor energía que a tres mil metros de profundidad”, detalló Pardo López.
“Tenemos una línea base y estamos explorando todo el Golfo de México a diferentes profundidades, incluso en el fondo marino. Esto nos permite tener un conocimiento profundo de toda su riqueza”, mencionó.
Después de que los investigadores identifican un nuevo gen, crean metagenotecas de bacterias que viven cerca de las zonas chapopoteras para interpretar su participación en la degradación de hidrocarburos y así crear herramientas y estrategias de control.
Pardo López indicó que el estudio de la metagenómica también servirá para generar tecnologías útiles en la industria alimentaria o farmacéutica, pues se desconoce 80 por ciento del material genético de las aguas del Golfo de México.
“El Golfo de México es un sistema complejo que alberga una gran cantidad de microorganismos, del conocimiento y caracterización de los cuales se podrían generar nuevas herramientas”, aseguró la investigadora.

 

(Con información de Capital México)
GG/BPG